Quinta Montes Molina

Paseo de Montejo #469, Zona Paseo de Montejo, Centro, 97000


Esta majestuosa casa-museo, construida por los mismos arquitectos que construyeron el Teatro Peón Contreras bajo el estilo neoclásico, sigue siendo más de un siglo después, una de las bellezas del Paseo de Montejo.


La ciudad de Mérida se modernizó a la francesa a finales del siglo xix y principios del XX. La élite política y cultural yucateca rompió, en ese periodo, con las características más emblemáticas del origen colonial y las reemplazó con las ideas y preceptos de la metrópoli francesa. Así, el trazado de las calles dejó de ser el que se había cumplido religiosamente desde su fundación, las residencias se ornamentaron con motivos arquitectónicos neoclásicos y los espacios y dependencias públicas se volvieron laicos. En esta misma lógica, la infraestructura, los servicios y medios de transporte que se introdujeron entre 1860 y 1914 buscaron hacer de la Ciudad Blanca una capital limpia, ordenada y cómoda.

Ubicada en Paseo de Montejo 469, La Quinta Montes Molina fue edificada por arquitectos y artesanos cubanos e italianos que llegaron a Mérida para construir el Teatro José Peón Contreras en 1906. La casona denominada primeramente como “Villa Beatriz”, fue propiedad del señor Aureliano Portuondo y Barceló, un empresario cubano quien vivió en Yucatán por muchos años. Portuondo vendió la mansión al señor Avelino Montes Linaje, un banquero y hacendado español casado con María Molina Figueroa, hija del ingeniero Olegario Molina Solís, gobernador de Yucatán durante el porfiriato.

Don Avelino respetó la arquitectura de la casa y amplió sus terrazas y alcobas. Cuando murió, su hija Josefina Montes Molina heredó la residencia y en recuerdo a sus padres la conservó intacta.

No fue sino hasta 2003 cuando la residencia denominada “Villa Beatriz” se convirtió en la Quinta Montes Molina y se abrió al público como sede de eventos sociales, culturales y empresariales. También funge como museo y las visitas guiadas duran 40 minutos, comenzando con una introducción histórica seguida de un recorrido por este extraordinario lugar.

Miguel Sosa Correa