Pasaje de la Revolución

Pasaje de la Revolución, Centro, 97000


Al triunfo de la Revolución, la creación de este pasaje fue ordenado por el Gral. Salvador Alvarado al confiscar el Palacio Episcopal, que fue derrumbado para la construcción del Ateneo Peninsular.


En este lugar existió la capilla de San José, la del Rosario y la casa del Obispo, las cuales formaban parte del conjunto catedralicio. Al llegar el general Salvador Alvarado al gobierno preconstitucional de Yucatán confiscó el Palacio del Obispo y construyó sobre ella el actual “Ateneo Peninsular”.

Este espacio fue realizado por el arquitecto de origen italiano Giacomo Piccone. La construcción de un pasaje que sirviera de espacio público y área comercial tenía inspiración europea y respondía al deseo de Alvarado de modernizar la ciudad.

Según el arquitecto Aercel Espadas y el nieto de Piccone, Guillermo Hülsz Piccone, el Pasaje quedó inconcluso en muchos aspectos pues se tenía contemplada la realización de un conjunto escultórico que remataran los arcos. La pared norte debió contener murales que representaran la historia de México y que, a decir del historiador Marco Díaz Güemez, es el primer proyecto mural del país. También se tenía planeado establecer comercios con vitrinas en el costado norte y colocar jarrones para darle un aspecto más ameno. Con estas faltas, el pasaje fue inaugurado el 5 de mayo de 1918. Dos arcos de entrada, uno al oriente y otro al poniente y un techo de cristal.

El espacio fue sede de diferentes manifestaciones populares y en la década de los treinta el techo de cristal se vino abajo, por lo que tuvo que eliminarse. Antes de finalizar los cuarenta los arcos fueron removidos y la calle quedó abierta sirviendo como paradero para el transporte público.

Hacia 2001 los arcos de acceso fueron reedificados en su totalidad y hacia el final de la década el techo fue reconstruido devolviéndole al conjunto su aspecto original. El espacio es utilizado por el Museo Fernando García Ponce para exposiciones.

Sergio Ceballos Castillo