Palacio Municipal de Mérida

Calle 62 s/n, Centro, 97000


La primera edificación colonial que hubo en este sitio fue la Casa Consistorial, cuya construcción fue ordenada por Santiago Aguirre, gobernador de la provincia de Yucatán entre 1734 y 1736.


Según la relación de Martín de Palomar, militar que acompañó a los fundadores de Mérida, presentada en 1579, durante buena parte de la Colonia  existió en el costado poniente de la Plaza mayor “un cerro de piedras muy grandes donde antiguamente había un oráculo donde los indios sacrificaban…”. De aquella y otras edificaciones de la antigua ciudad maya T’Hó se obtuvieron los materiales para la construcción de la catedral y las casas de los vecinos de la ciudad.

Santiago Aguirre, Caballero de la Orden de Calatrava y gobernador de la provincia de Yucatán entre 1734 y 1736 arrasó con el cerro y edificó la llamada Casa Consistorial. Los portales, que sobresalen de los límites originales de la cuadra, probablemente fueron edificados a finales del siglo xviii. Después de las reedificaciones y embellecimiento realizado a mediados del siglo xix, recibió el nombre de Palacio Municipal.

A finales de 1871 se construyó la torre que alojó las campanas fundidas en Londres, que marcaban las horas del primer reloj del Palacio. El actual reloj fue construido en 1919 y llegó a Mérida procedente de Estados Unidos en enero del año siguiente. La torre fue remodelada en 1929, dando al reloj tres caras. Aquella remodelación incluyó todo el inmueble y se inauguró el 5 de mayo de 1929. Las obras que le dieron al Palacio el aspecto actual neocolonial, fue proyecto del arquitecto Carlos Castillo y en los decorados participaron los hermanos Tommasi.

En 1949 el arqueólogo Manuel Cirerol Sansores rescató de un predio de la calle 58 un pórtico del siglo xviii para colocarlo en la entrada principal. Esta entrada conduce a una escalinata en cuyo descanso se encuentra el escudo labrado más antiguo que se conserva en Mérida y que alguna vez estuvo en la muralla de la desaparecida Ciudadela de San Benito.

Tres placas se encuentran en su fachada, la que titula a la Plaza como De la Independencia desde 1821, la que recuerda la visita realizada a la ciudad por Francisco I. Madero en 1909 y otra más que, donada por la Colonia Cubana en Yucatán, celebra la fraternidad entre México y la tierra de José Martí. 

Sergio Ceballos Castillo