Esquina de “El Loro”

Calle 55 y 62, Centro, 97000


En el siglo XVIII vivían en esta esquina dos ancianas dueñas de un loro ciego. Cuenta la leyenda que el loro no paraba de repetir “buenas nochesˮ, creyendo que su ceguera era la noche.


En el siglo XVIII en la esquina formada por las calles Chuburna y Santa Lucía, hoy calle 55 y calle 62 vivían dos ancianas que convivían solitarias con un loro y un gallo. El cronista Eduardo Aznar cuenta en su libro Esquinas de Mérida que el gallo dejó ciego al loro de un par de picotazos. Según la leyenda, el loro acostumbrado a decir “buenas noches” cuando las luces se apagaban, no dejó de repetir esta frase al quedar despojado de la visión.

Las dueñas de la casa colocaron al loro en una jaula colgada de una ventana desde donde el animal no paraba de repetir la misma frase, “buenas noches”. El cruce de la calle 55 y la 62 se hizo conocida como la esquina del loro e incluso después de su muerte, las ancianas colocaron un pájaro de madera dentro de la jaula.

La leyenda se afianzó con una tienda de abarrotes situada en el mismo predio y a la que sus propietarios llamaron “El Verdadero Loro”.

Sergio Ceballos Castillo