Catedral de Mérida

Calle 61, #500-C, Centro, 97000


Levantada entre 1562 y 1598 con la autorización del papa Pío IV, es la primera catedral construida en tierra firme del continente americano.


El Capitán General de las Provincias de Yucatán, don Francisco de Montejo, “El Mozo”, fundó la ciudad de Mérida un 6 de enero de 1542. En el acta fundacional Montejo dice: “lo primero que se ordenó fue escoger sitio y lugar para construir la iglesia”. En 1561 una bula del papa Pío iv concedió el título de San Ildefonso a la Catedral, que sería contruída con los materiales del inmenso templo maya Bakluum Chaan. El historiador Luis Ramírez Aznar apunta que la construcción comenzó el año de 1568 durante la diócesis del primer obispo fray Francisco Toral. Los trabajos concluyeron en 1598 dando paso a la primera catedral americana en tierra firme.

Dos singularidades destacan de la Catedral de Mérida. La primera es la desmesura de su tamaño frente a la escala urbana y la segunda es que en todo el frontis no hay una sola cruz y sobresale el escudo de armas reales de Felipe iii que durante el siglo xix y parte del xx fue sustituido por el del Imperio de Agustín de Iturbide.

A más de 400 años de su construcción, es claro que el edificio ha sufrido constantes cambios y modificaciones que responden a las distintas épocas de la historia nacional y peninsular. El más importante se dio la noche del 24 de septiembre de 1915 cuando, durante el gobierno del General Salvador Alvarado, un grupo de revolucionarios irrumpió en la Catedral destruyendo gran parte del arte sacro. Este fue el comienzo de una serie de cambios estructurales encabezados por la demolición de buena parte de la manzana para dar paso al actual Pasaje de la Revolución y al Ateneo Peninsular, antes el Palacio Episcopal destinado al alojamiento de los obispos yucatecos y ahora un espacio cultural abierto al público.

Gonzalo Navarrete Muñoz