Callejón del Cabo Piña

Calle 57-A, Parque Santa Lucía, Centro, 97000


Llamado originalmente “Calle Nueva del Augusto Congreso”, este callejón rinde homenaje a uno de los soldados de las tropas imperialistas que luchó durante la Guerra de Castas.


En lo que ahora es el callejón se encontraba parte del Colegio Jesuita de San Francisco Javier, construido en el siglo xviii. De aquel complejo sobrevive el Templo de la Tercera Orden y la sacristía en la que ahora reside la Pinacoteca del Estado.

Fue durante el porfiriato que la Calle del Congreso adoptó el nombre de “Cabo Piña”, debido a los esfuerzos del ayuntamiento por desarraigar el valor religioso de las calles y plazas y bautizarlas con nombre civiles.

Desde 1847, la población blanca heredera de la élite colonial se enfrentó a la sublevación del oprimido pueblo maya en la Guerra de Castas. La prolongada contienda dio a ambos bandos personajes que por su entereza se convirtieron en héroes.

En 1866, cuando Yucatán se encontraba bajo el dominio del Segundo Imperio Mexicano, ocurrió una de las batallas de la Guerra de Castas. El coronel Daniel Traconis dirigió el batallón a su mando al poblado de Tihosuco, amenazado por los sublevados de Chan Santa Cruz. El 3 de agosto del mismo año los mayas sitiaron el poblado.

Fue durante aquel estado de sitio que el cabo Piña mostró su valentía y su habilidad al “haber mantenido con sus idas y vueltas la ecuanimidad y el optimismo de las asediadas tropas”, según cuenta el escritor yucateco Luis Ramírez Aznar.

El sitio fue roto por las tropas imperiales de Teodosio Canto. Las tropas defensoras y los sobrevivientes hicieron su entrada tirunfal a Mérida el 18 de octubre entre los gritos de “Vivan los hérores de Tihosuco”, “Viva Padilla” y “Viva Canto”. El cabo Piña, cuenta Ramírez Aznar, fue fusilado un año después por las tropas de la República.

Sergio Ceballos Castillo