Templo de San Sebastián

Calle 72, Centro, 97000


Una leyenda afirma que la misma virgen de San Sebastián pidió la construcción de este templo en el siglo XVIII al acaudalado Juan Esteban Quijano.


En una novela histórica de Eligio Ancona Castillo se describen las callejuelas del colonial barrio de San Sebastián. El suburbio se encuentra presidido por el templo puesto bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción.

Originalmente se trataba de un templo pequeño y sumamente modesto; posteriormente, con los donativos de varios vecinos, el templo pudo reconstruirse. Finalmente en 1906 se le hace una ampliación y así se transforma el antiguo templo. La primera construcción se concluyó en los tiempos en que gobernara Yucatán Arturo O’Neil y O’Kelly.

En torno a San Sebastián existe una leyenda hoy muy poco difundida: Juan Esteban Quijano era un acaudalado y caritativo vecino de la ciudad en el siglo XVIII. Un día, Quijano fue notificado de que una señora solicitaba ser recibida. El señor Quijano accedió a recibirla y al hacerlo se llevó una gran impresión: aun cuando la señora estaba ataviada de manera pobre existían en ella una belleza y una dignidad extraordinarias. La señora expuso el motivo de su visita: sabiendo que don Juan era un hombre muy caritativo, le solicitaba la reconstrucción de su choza, que apenas la cubría del sol y de la lluvia; la señora también le expuso al señor Quijano que sus vecinos eran gente muy pobre e infeliz y que no podía auxiliarlos. La señora, al implorar, le anticipó a don Juan Esteban que el beneficio que le hiciese Dios se lo recompensaría. Don Juan preguntó sobre las señas de la casa y la señora dio como referencia el suroeste de San Sebastián. El caballero demandó una señal para identificar la humilde morada de la señora y ella le respondió que la descubriría por un rayo de sol. Cuando don Juan Esteban visitó San Sebastián, ubicó la humilde capilla como la referencia dada por la señora y al entrar un rayo de sol iluminaba el rostro de una virgen, que era el rostro de la señora que él había recibido. Así pues, Nuestra Señora de San Sebastián es, quizás, la Virgen por excelencia de Yucatán.

Gonzalo Navarrete Muñoz