Templo de San Juan Bautista

Calle 67-A #540, Centro, 97000


El Templo de San Juan fue erigido en agradecimiento a San Juan Bautista, patrón al que los vecinos se encomendaron durante una plaga de langosta en el año de 1552.


En 1579, cuando la ciudad de Mérida contaba con apenas 220 vecinos españoles, el regidor Martín de Palomar escribió: “En el campo, fuera de la ciudad, a la parte sur, está una ermita, cuya invocación es del señor San Juan, que hicieron los vecinos por promesa, tomando por abogado a este Santo contra la langosta que hubo el año de 1552…”.

La ermita de San Juan fue un punto clave para la devoción católica de los meridanos. Su levantamiento, cuenta el Fraile Diego López de Cogolludo en su Historia de Yucatán, tuvo origen durante una plaga de langosta que mermó la tranquilidad de los vecinos. Dice el texto de López de Cogolludo que “con esta aflicción se recurrió al obispo, y se echó suerte con los nombres de algunos santos: para tener por patrón al que sálese, rogando intercediese en la divina presencia, para impetrar remedio contra tan grave daño. Salió el del glorioso precursor San Juan Bautista, cantándosele aquel día una misa con mucha solemnidad y Dios nuestro Señor, que es admirable en sus santos, tuvo por bien, que casi como instantáneamente se vio esta tierra libre de aquellas sabandijas. Agradecidos al Santo por tan singular beneficio, le edificaron esta ermita con las limosnas de todos los vecinos”.

En 1770 la ermita dio paso al actual templo. Así lo constata la placa colocada en la parte sur de la construcción, transcrita en 1966 por Humberto Lara.

Sergio Ceballos Castillo