Esquina de “Los dos camellos”

Calle 66 y 47, Centro, 97000


En esta esquina vivieron comerciantes portugueses que utilizaban como animales de carga a dos camellos enviados desde Orán. La inusitada situación provocó que la casa fuera conocida como la de “los dos camellos”.


Cuenta la leyenda que un par de comerciantes portugueses de origen judío se asentó en esta esquina hacia finales del siglo XVII. El Santo Oficio empezó a tenerlos en la mira pues no acudían a las misas y, decían, su comportamiento era extraño.

Aunque nunca fueron sorprendidos en el delito de blasfemia, los productores locales y los vecinos nunca los vieron con buenos ojos. De hecho, no les proporcionaban atención alguna y no dejaban que sus animales tomaran agua de los abrevaderos. Esto llevó a la muerte a un gran número de bestias de tiro de los extranjeros.

Pero un pariente suyo residente en Orán, población árabe que en aquel entonces formaba parte del imperio español, recibió una petición suya para la remisión de veinte camellos. Sólo dos de los cuales llegaron finalmente a Mérida, tres se quedaron en Santiago de Cuba y los demás murieron en el traslado durante una tempestad.

Así, en aquellas épocas se podía ver a los usuales animales de trabajo convivir con dos camellos, imagen sumamente atípica que acabó por darle el mote a la esquina. Mucho tiempo después fue pintado ahí un mural manteniendo vivo el nombre del lugar. Hoy el mural ha desaparecido y sólo queda una pequeña placa que recuerda esta historia.

Sergio Ceballos Castillo