Esquina de “El Imposible”

Calle 67 y 50, Centro, 97000


Esta esquina conmemora la empresa del gobernador Benito Pérez Brito, quien desmontó la antigua pirámide de San Antón, hecho considerado por siglos como algo imposible.


El enorme cerro de San Antón imposibilitaba, en los tiempos de la Colonia, el tránsito peatonal y de vehículos entre los barrios de San Benito y La Mejorada. Aquel cerro, como tantos otros repartidos a lo largo de la ciudad de Mérida, no era sino una antiquísima pirámide maya, cubierta con vegetación por el paso del tiempo. Con las piedras de aquellos monumentos se construyeron iglesias, casas coloniales y se pavimentó buena parte de la ciudad.

En muchas ocasiones se había pensado en derruir aquella pirámide de San Antón que tantos problemas de vialidad provocaba, pero la estructura parecía tan sólida y colosal que tanto el cabildo como la capitanía general daban marcha atrás con la expresión “es imposible”.

En 1800 llegó como gobernador a Yucatán el mariscal Benito Pérez Brito quien durante sus once años de mandato, se dio a la tarea de embellecer Mérida. Apisonó el camino desde la Plaza Grande hasta el pueblecillo de Itzimná, dispuso el hermoso parque de Santa Lucía, mandando edificar las arquerías que hasta hoy ostenta, y agregó bancas al frecuentado Paseo de las Bonitas. En cuanto al cerro de San Antón, digamos que con don Benito le llegó “la horma de su zapato”. Cuadrillas fueron y vinieron. Piedras se dispersaron por los cuatro puntos de la urbe. En catorce meses se terminó de demoler aquel cerro gigante y desde entonces quedó abierto un gran tramo de la actual calle 50, exactamente desde la 63 hasta la 67. En el cruce de esta última se colocó una placa para conmemorar el suceso.

Sergio Ceballos Castillo